Algunas formas de mejorar la atención al cliente en los hospitales

Una buena atención al cliente en los hospitales es fundamental para favorecer la proyección de sus servicios de forma integral. El que se lleven una buena impresión de nuestro centro asistencial incide en la posibilidad de que regrese en una nueva oportunidad.

Lamentablemente, la mayoría de las administraciones hospitalarias no prestan la suficiente atención a este factor. Sin embargo, luego mantienen una constante lidia porque los reembolsos no terminan siendo suficiente para satisfacer las necesidades técnicas.

Algunas formas de mejorar la atención al cliente en los hospitales

Ciertamente, el paciente es un cliente. De ahí que necesite sentirse bien atendido para apreciar un centro asistencial. Más en una época en la que estamos interconectados y las redes sociales permiten difundir qué hospital tiene una destacada atención al cliente.

¿Qué requiere ofrecer una atención al cliente en los hospitales?

El todo en su conjunto. Además de la atención médica resulta preciso que el recibimiento del resto del personal sea agradable. Nadie se va a guardar el secreto de sentirse menospreciados, sea por la administración o cualquiera del resto del equipo.

Para ofrecer una atención al cliente en los hospitales de forma destacada es preciso contar con el apoyo de todo el personal. Médico, enfermeras, personal de limpieza, administración. El todo en su conjunto es responsable de la buena imagen del centro.

Cuidar las relaciones públicas de un hospital es tan importante como ofrecer excelentes servicios con equipos para hospitales de punta. Los tiempos cambiaron, y el esforzarse por satisfacer las demandas forma parte de las necesidades de los pacientes – clientes.

Consecuencias de una mala atención al cliente

Reducción en los ingresos financieros o reembolsos, reputación dañada sin importar si es un médico o el resto del personal, son solo dos de las muchas consecuencias de una mala atención al cliente en un hospital.

Y hay que pensar desde la primera impresión. De hecho, es en este punto que la mayoría de los pacientes evalúa la calidad en las labores que hay dentro del centro al que ha ido. Marcar la diferencia desde el comienzo separa a los buenos de los malos.

Otras tácticas para mejorar la atención al cliente

Además de cuidar la primera impresión desde el momento 0, es necesario saber que esta cumple con todos los requerimientos. Una primera impresión no siempre es la mejor. Para esto es importante cuidar:

  • La interacción con el paciente.
  • Control en los incidentes y errores.
  • La capacidad de ofrecer información asertiva.
  • El seguimiento en la recuperación.

Todo esto permitirá que desde la primera hasta la última impresión que un paciente – cliente tiene de un hospital sea la ideal. Lo mejor es que dentro de ellas existen ciertos paso a paso para procurar su efectividad. Veámoslo a continuación.

La interacción con el paciente

El personal encargado de recibir a los pacientes debe ser atento, educado y servicial. Ese momento es la instantánea que le dirá a la persona si está ingresando o no a un servicio integralmente de calidad.

Los supervisores del personal deben entrenarlos periódicamente, además de evaluar, corregir y mejorar la atención que se ofrece a los pacientes. Recuerde que, además de los servicios de salud, es propicio vigilar la experiencia como un todo.

La capacidad de ofrecer información asertiva

Una mala o buena impresión depende de lo asertivo y efectivo de la comunicación personal – paciente. Sea tan simple como dar los resultados de unas pruebas médicas o el saber indicar dónde queda el ala de un servicio específico.

Todo ello es propicio para evitar molestias por la pérdida de tiempo en la que puede caer el paciente. Esperar demasiado por algo forma parte común de las desventajas que puede tener el servicio al cliente en los hospitales.

Control en los incidentes y errores

Pero no es de esperarse que todo salga tal cual a lo previsto. Los incidentes y errores están a la orden del día. El riesgo es mayor acorde a la magnitud del centro asistencial. No obstante, tampoco hay que perder la paciencia.

Jamás neguemos cuando algo ha salido mal. Admitir los errores es un valor fundamental para la buena convivencia, tanto dentro como fuera de un hospital. El disculparse cuando algo no ha salido como se esperaba es mejor que solo esconderse en excusas.

Hasta el mínimo detalle cuenta para salvaguardar la posible buena impresión que ese paciente ha tenido al ingresar al hospital. Sea quien sea el responsable, es necesario admitir el inconveniente y solicitar disculpas por las consecuencias de esa situación.

El seguimiento en la recuperación

Llamarlos a fin de saber qué tan bien ha sido la recuperación fuera del hospital es el punto final con el que sellaremos esa buena atención al cliente. Puede parecer un detalle simple pero al final de la ardua labor es lo que terminará de ponderar la calidad del servicio dado.

El llamarle una vez que ha sido dado de alta tiene diferentes tipos de efectos, además del más notorio, que es dar una buena impresión. También se disminuye el riesgo de efectos contraproducentes en la mejoría del paciente y una consecuente readmisión.

Tanto la persona atendida como el hospital se benefician de esto en todo sentido. Cuidar que los recursos hayan sido bien administrados en todo momento es otra clave detrás de ofrecer una buena atención al cliente en los hospitales.

Seisamed

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